Ingredientes para alcanzar tu sueño


Ingrediente 4: Viva cada día inspirado por Dios

 

Nehemías 2:11-12 DHH “Llegué por fin a Jerusalén. Y a los tres días de estar allí, me levanté de noche acompañado de algunos hombres pero sin decir a nadie lo que Dios me había inspirado hacer por Jerusalén no llevaba yo más cabalgadura que la que montaba”

 

La palabra Inspirar significa iluminar el entendimiento de alguien y mover su voluntad.

 

Esta definición me gusto mucho porque es exactamente lo que estaba pasando acá, si Nehemías no hubiera estado inspirado no hubiera llegado hasta Jerusalén entonces el tercer ingrediente es: viva cada día inspirado pero por Dios ¿Por qué? Porque Dios para cuando nosotros tenemos un sueño y lo queremos realizar, a Él le tenemos que pedir que nos ilumine, que sea Él el que nos inspire, es en esos tiempos de oración, en esos tiempos de intimidad es donde le tenemos que decir “Señor quiero vivir inspirado pero por ti, que seas tú el que me este iluminando el que me este dando las directrices de que camino debo seguir” muchas veces llegamos a un punto en nuestro sueño, en lo que vamos a hacer en cual nos perdemos y decimos ¿Y ahora, qué hago? Debo regresar con Dios y decirle Señor vuélveme a inspirar, vuélveme a iluminar para que esa voluntad se vuelva a activar y yo vaya a hacer lo que tú me has enviado a hacer.

 

Las personas que vivimos por la misericordia de Dios, inspirados, somos los que más disfrutamos de nuestra vida cuando Dios nos está diciendo, ahora esto, ahora esto, ahora esto, nos emocionamos, a veces nos preocupamos y decimos como le vamos a hacer no importa Dios se va a encargar, pero cuando Dios está diciendo empieza esto, ahora esto, ahora ve con aquel, es impresionante y disfruta uno de su vida.

 

Cuando Dios no te está inspirando es todo lo contrario la vida es aburrida hasta nos desespera ¿Por qué lo mismo? ¿Por qué la misma rutina? Pero cuando Dios te inspira y te da las directrices es muy diferente.

 

Repacemos rápidamente los ingredientes expuestos,

 

  1. La confianza en Dios.
  2. Oremos, ayunemos y pidamos el favor de Dios.
  3. Pidamos los recursos necesarios.
  4. Vivamos cada día inspirados por Dios.